Moralidad a precio de gallina flaca: ¿Por qué hay corrupción?

No es ningún secreto que la corrupción prolifera en el tercer mundo. En Venezuela, por ejemplo, la corrupción es un fenómeno socialmente aceptado. Un caso hipotético: José va a 90 km/h en una autopista en la que la velocidad máxima permitida por ley es 60 km/h. José conoce mejor que nadie la ley – es abogado. Hoy tuvo mala suerte, la policía lo pillo. Esto a José no lo alarma ni preocupa, ya que por experiencia piensa lo siguiente: No hay problema, chantajeo al oficial y me sale más barato que la multa y ni siquiera tengo que ir a pagarla, me ahorro la molestia, el tiempo y sobre todo el dinero.

Para José entonces fue muchísimo más fácil sobornar a un oficial y regatear para obtener un mejor precio comparado al precio dictado por ley. Un chantaje a precio de gallina flaca. Mediante este breve pero común ejemplo nos damos cuenta de varios problemas fundamentales sobre la creación de leyes y causas de la corrupción que agobian a esta sociedad. Problemas que discutiremos a continuación.

El Problema

  1. Los límites de la ley son excesivamente conservadores.
  2. El problema como tal radica en que las leyes vigentes no están basadas en la realidad. Las suposiciones de la ley residen en un mundo ajeno al real. Es entonces necesario ajustar la ley a la realidad social.

  3. Los policías no son bien remunerados.
  4. No es secreto que el trabajo de policía no es bien remunerado. Desde la perspectiva de un oficial de policía aceptar un pago por chantaje tiene sentido. En ojos del policía – que al mismo tiempo es ciudadano: La ley es inflexible e irracional ya que no se ajusta a la realidad social, permitiéndose entonces actuar de juez y cobrador.

  5. El pago de multas es fastidioso y burocrático.
  6. El cobro y pago de las multas debería ser realizado al instante. Los policías actuarían de cobradores. Así el estado es quien penaliza a quien infringe y los pagos y cobros son realizados directamente sin terceros ni aplazamientos. En caso de no disponer de dicho dinero entonces se daría una multa por pagar, como toda la vida.

La solución

Mi propuesta de solución es la siguiente: Primero es necesario reformar la ley para ajustarla a la realidad y segundo hay que mantener al oficial de policía contento, ofreciéndole un sueldo más alto e incentivándolo con castigos severos en caso de descubrir corrupción y del mismo modo, ofrecer incentivos en forma de comisiones –no muy altas– por cada multa levantada.

Es necesario hacer hincapié en el por qué los incentivos en forma de comisiones al imponer una multa no pueden ser elevados: No queremos que nuestros policías pasen de corruptos a cazadores de brujas, o peor aún: A plantar evidencia o atentar contra ciudadanos inocentes para lucrarse.

Desarrollar tecnología anticorrupción.

La utilización y desarrollo de tecnología anticorrupción es de suma importancia. Propongo lo siguiente: La fabricación de un dispositivo en forma de reloj de muñeca con las siguientes funciones y características:

Rastreo satelital: Para así conocer la posición del oficial de policía, de esta manera el cumplimiento de rutas de los oficiales queda registrado y está abierto a escrutinio profundo.

Grabador de voz: Debe ser activado durante el periodo laboral, por motivos de transparencia y del mismo grabar de manera automática todas las conversaciones entre oficiales de la policía y ciudadanos comunes.

Dicho dispositivo debería ser usado durante horas laborales de manera obligatoria.Se realizarían chequeos regulares de los registros con el fin de la transparencia y abolición de la corrupción.

Es necesario destacar que la creación de dicho dispositivo no sería una inversión excesiva y tampoco presentaría ningún tipo de desafíos tecnológicos.

El desafío para la creación y aplicación de dicho producto seria entonces convencer y hacer llegar esta idea a los políticos y jefes de policía.

Conclusión

Los policías y ciudadanos entonces están siendo obligados por la inflexibilidad de las leyes a actuar de manera inmoral. Es imposible cambiar las necesidades básicas y formas de la gente, pero en cambio las leyes e incentivos propuestos las podemos cambiar y ajustar a las realidades sociales.

José manejando sobre los límites permitidos por la ley fue solo una metáfora: No es un caso puntual – aunque si un caso común – repito, sin embargo, la metáfora que expone el problema es extrapolable y la solución propuesta, también.

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